Que nieva porque vienes, lo sé, porque vuelves a casa como los turrones, que ya era hora y empezaba a estar harta de necesitarte.. Que así es lo de echar de menos, y yo no tenía ni idea, pero ya se acaba y, aunque sean dos días, van a ser perfectos, tan perfectos como siempre.
Ya no se me va la sonrisa de la cara, y cuando pienso que aún quedan 36 horas, creo que me volveré loca antes.
Y, mientras tú vuelas de vuelta y te concentras en los cacahuetes y el uniforme de la azafata que te ofrece algo de beber, yo revoloteo por la habitación, y tiro ropa sobre la cama incapaz de decidirme, y hago y deshago planes, y coso y descoso ideas, y me miro de reojo al espejo. No puedo estudiar, ni leer, ni centrarme en lo que me dice la gente. Pues nada, me voy a la ventana, a seguir viendo nevar.
Es que nieva porque vuelves, ¿sabes?
Ya no se me va la sonrisa de la cara, y cuando pienso que aún quedan 36 horas, creo que me volveré loca antes.
Y, mientras tú vuelas de vuelta y te concentras en los cacahuetes y el uniforme de la azafata que te ofrece algo de beber, yo revoloteo por la habitación, y tiro ropa sobre la cama incapaz de decidirme, y hago y deshago planes, y coso y descoso ideas, y me miro de reojo al espejo. No puedo estudiar, ni leer, ni centrarme en lo que me dice la gente. Pues nada, me voy a la ventana, a seguir viendo nevar.
Es que nieva porque vuelves, ¿sabes?
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