Creo que la expectación es MI estado de ánimo.
Mi momento es el inmediatamente anterior a que pase algo que llevo mucho tiempo esperando -dos años o una noche, ¿qué más da?-, cuando aún no se sabe cómo saldrán las cosas, cuando todo es posible (incluso que, al final, nada salga como esperas). Ese tiempo que es a la vez presente y futuro, o ninguno de los dos. Esa sensación en el estómago, el cosquilleo en las piernas, la sonrisa estúpida. El deseo de que pase y de que no pase, el miedo valiente, la incertidumbre de si vas a saltar o sólo a caer. La anticipación.
Porque después ocurrirá, y antes de que te des cuenta será ya pasado. Y, por bien o mal que vaya, habrás dejado atrás ese momento en el que (aún) todo era posible.
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