Y sólo te queda sentarte a esperar, con tu media sonrisa de "sé algo que tú no sabes" y el Ipod a tope de batería, para ir haciendo tiempo. Porque lo sabes.
Pues eso.
Pero la paciencia no es eterna, y la batería del Ipod, tampoco.
Pero la paciencia no es eterna, y la batería del Ipod, tampoco.
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