D
Domingos de salir a pasar frío colgada de tu brazo, cuando ya ha oscurecido y apenas queda gente por las calles, el aire helado me pega en la cara y una mano se me empieza a congelar. La otra se ha resguardado entre las tuyas, y parece que allí ha encontrado su lugar y ya no necesita moverse. Andar sin rumbo buscando nada, hasta rendirnos a un café en cualquier sitio que esté abierto. Salir otra vez al otoño, a caminar despacio y a mirarlo todo, a deshacer lo andado pensando que daría cualquier cosa por no tener que volver a casa.
Ella
Hace 8 años
WOW, mi escritora favorita vuelve a escribir =P.
ResponderEliminarMe alegro que lo hayas hecho y por supuesto sigues consiguiendo emocionarme con cada letra de tus relatos.
Se te echa de menos, mas que a veces...