viernes, 28 de junio de 2013

Before sunrise-.


Jesse: I'm having kind of an odd situation here, which is that... is... you see that girl over there? Yeah, well, this is our only night together. Here's the problem: the problem is that she wants a bottle of red wine, and I don't have any money. I was thinking that you might want to, um, give me the address of this bar, no, I know... and I would promise to send you the money, and you would make our night complete.
Bartender: You would send me the money?
Jesse: Yes.
Bartender: Your hand? [...] Okay. For the greatest night in your life.




-But then the morning comes, and we turn back into pumpkins, right?

jueves, 27 de junio de 2013

Crecer


Eran un poco tuyas, ¿te acuerdas?
Y ahora han pasado tres años, y Laura va a empezar Secundaria, Lucía hizo la comunión, Leire ya no se abraza a tus piernas y Elisa es perfectamente capaz de decir "mañana". Y tú un mañana ya no volviste.
Y ya no son un poco tuyas, y ahora te dan los besos sin tomate.


Igual es que nunca debí hacerme mayor.
Crecer es una mierda-.

martes, 25 de junio de 2013

No te compliques (cuando aterrices)




Como si fueras a largarte después
y no quisieras-.

lunes, 24 de junio de 2013

Despecho


A Violeta le sobran esos dos kilos que yo necesito para enamorarme de un cuerpo. A mí, en cambio, me sobran siempre esas dos palabras que ella necesitaría dejar de oír para empezar a quererme


-A.N.

martes, 11 de junio de 2013

Minucioso (por I.M.)


- "Si no vas a hacerlo bien, mejor no lo hagas".


viernes, 7 de junio de 2013

Pasar hambre, tener hambre


"Una gran pluma y mejor persona me dio un consejo hace tiempo: 'Todo el mundo ha tenido un pez. Si los utilizas como metáfora, cualquiera entiende lo que cuentas'. Así que voy a ello, porque hay mucho que decir en este momento y no siempre resulta fácil que te entiendan. Cuatro años de carrera se nos han escurrido como un pez entre las manos. Entras en la Facultad por primera vez y, para cuando quieres darte cuenta, es la última. Sin embargo, existe una manera de retener el tiempo: cambiar el agua del pez por tinta. Escribir (con el teclado, con la voz, con la cámara) es la única forma de conseguir que los momentos se impriman, que permanezcan. De hacer que piquen en el anzuelo y no se vayan del todo. 

Escribir (con las manos, con las pupilas, con los oídos) es darse cuenta de que las normas de ortografía (bendito manual del Casado) se equivocan. Periodismo debería escribirse con mayúscula siempre, no sólo cuando se refiere a la disciplina científica. Porque esa P es también la inicial de las personas, que son la esencia de esta profesión (...) 

Hemos aprendido dos cosas: a pasar hambre y a querer pasar hambre. Decir que hemos pasado hambre suena desproporcionado, lo sé. Y eso que el nombre de nuestro plan de estudios recuerda a una salsa de espaguetis. Pero una dieta a base de pinchos no es la más equilibrada. Uno también puede acostumbrarse a que el móvil le diga una noche y otra: "La alarma sonará en cinco horas". A perder la cuenta de los cafés que ha tomado a lo largo del día. A plantearse pedir al banco que le manden las cartas a la Facultad, donde hemos pasado más tiempo que en casa. A terminar los exámenes y preguntarse: "¿Qué hacía yo con mi vida cuando no tenia que estudiar?". 

Haber pasado hambre de tantas cosas (de sueño, de vida más allá del campus, de platos de cuchara y tenedor) es una ventaja. Dicen que "a río revuelto, ganancia de pescadores". Nuestro premio ha sido que nos hemos hecho fuertes. Peleones. Nos han transmitido el valor del sacrificio, de la satisfacción por el trabajo bien hecho. Nos han enseñado a llevar las ojeras con la cabeza bien alta. Pero todo ese tiempo de ordenador o cafetería ha valido la pena por una cosa: porque lo hemos exprimido con personas capaces de escribir nuestra mejor versión (...)

También he dicho que hemos aprendido a querer pasar hambre. En este caso, no hablo de los pinchos. Hablo de hambre de historias. Porque hay otra cosa equivocada en los libros. En ellos pone que existen las entrevistas, los reportajes, las columnas. Y no, no es así. Existen las conversaciones y las historias. Y también se merecen su mayúscula, por cierto. Durante cuatro años nos han puesto un cebo tras otro y ahora no nos basta con ver la superficie: queremos bucear. Hay diálogos de besugos que merecen la pena sólo por conocer al que tenemos delante. Hay noticias que no nos sacian y que nos llevan a empaparnos de un tema en una hemeroteca. Hay quien se anda con medias tintas, nos aviva la curiosidad y nos hace salirnos de nosotros mismos para conocer otras aguas. En este caso, la mayoría de las veces uno se da cuenta de que se creía un catedrático pero resulta que sólo conoce un par de charcos y tiene por delante océanos. 

Hemos aprendido a querer aprender. A que no se nos pasen las ganas de conocer. Por eso no es absurdo decir que somos peces con orejas, con orejas grandes y abiertas; peces armados con bolígrafo y libreta. Sabemos que las aguas están revueltas y que al dejar cuatro años de pecera para saltar al mar, ahora puede que sí nos toque pasar hambre. Nadie estudia Periodismo para ser un pez gordo. Por eso tampoco es absurdo confesar que vale la pena pasar hambre con tal de seguir teniendo hambre. Hambre de historias. Hambre de personas". 


- Extractos del discurso de graduación de Marta Vidán López, delegada del curso 2009-2013 de Periodismo, Universidad de Navarra.


domingo, 2 de junio de 2013

Stories


“..no hay diferentes verdades, hay diferentes reacciones a un suceso determinado (…) La verdad no se obtiene simplemente recogiendo declaraciones. La gente tiende a declarar en función de lo que ha visto, de lo que ha sentido, de lo que recuerda y de sus lealtades. Pero la función crucial del arte es decir la verdad, encontrar la verdad dentro de cualquier situación. Y acumulando versiones nunca se llega al fondo de las cosas”.