lunes, 27 de septiembre de 2010

Aficiones (I)

D

Domingos de salir a pasar frío colgada de tu brazo, cuando ya ha oscurecido y apenas queda gente por las calles, el aire helado me pega en la cara y una mano se me empieza a congelar. La otra se ha resguardado entre las tuyas, y parece que allí ha encontrado su lugar y ya no necesita moverse. Andar sin rumbo buscando nada, hasta rendirnos a un café en cualquier sitio que esté abierto. Salir otra vez al otoño, a caminar despacio y a mirarlo todo, a deshacer lo andado pensando que daría cualquier cosa por no tener que volver a casa.